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¿Cómo optimizar los espacios privados dentro del hogar?

Las Ilusiones

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Por Juan Ignacio Acosta

El espacio privado es necesario para generar bienestar, armonía y tranquilidad propia. Pero, ¿cómo lograrlo sin invadir el espacio del otro o incluso, aquél lugar de uso comunitario que se establece en todos los hogares?

Seguramente, la cuarentena llevó a que las familias estén mayor tiempo involucradas en un mismo espacio. Independientemente de las dimensiones del hogar, el tiempo que transcurren juntos es mucho más del habitual con la consecuencia de un incremento del contacto. El espacio privado, que hasta hace poco, podía ser disfrutar en soledad de una película quedó anulado. 

En este sentido, es menester comprender que sobrellevar más de 110 días en aislamiento, encerrados y de manera obligatoria, puede atraer conflictos de convivencia siendo el citado en este artículo uno posible. 

Irwin Altman, psicólogo social y ambiental, define la privacidad como “el control selectivo del acceso a uno mismo o al grupo al que uno pertenece”. Este control selectivo puede entenderse desde dos vertientes: control del contacto social con los demás y control de la información ofrecida durante dicha interacción.

El autor reflexiona sobre aquellas dimensiones – que denomina temporales, sociales y ambientales – y concluye que cada individuo establece el grado que considera óptimo de acceso de su yo a los otros. Por ello, es importante manejar con prudencia aquel “espacio privado” que comenté anteriormente.

Ahora bien, la pregunta natural es: ¿De qué manera podemos cuidar y estimular las interacciones que intrafamiliares de cada hogar para que sean óptimas y permitan continuar con el crecimiento del desarrollo personal? 

En primer lugar, una buena recomendación es abrazar el silencio. Intentar, en períodos cortos de diez minutos, un silencio total de la casa y si es posible que cada miembro se encuentre en un ambiente distinto. Si no hay tantos espacios tratar de generar una distancia física concreta que permita generar un pequeño lugar propio. Importante: evitar el uso de aparatos electrónicos. Esta práctica favorece la escucha interna.

En segundo lugar, en aquellos períodos largos donde varios miembros coinciden en un mismo lugar de la casa, utilizar auriculares para que cada uno pueda escuchar la música o lo que desee sin invadir al otro.  

Y por último, pero no menos importante, que el momento de la cena sea un espacio de unión e interacción posible sin tv, esto colaborará a que el acceso a la información de uno con el otro sea provechosa y entusiasta. 

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