El año arrancó con todo para el elenco de El Rey León que tuvo tres funciones en distintos centros de día de la Ciudad de Buenos Aires.
Cada función tuvo su clima y su energía, pero en los tres centros la recepción fue con gran calidez y alegría. El público estaba conformado por jóvenes y adultos con discapacidad intelectual que concurren a los centros y además se sumaron familias, docentes, profesionales y equipos completos que acompañan cotidianamente estos espacios. Las funciones fueron celebraciones compartidas.
Además de acercar nuestro arte a estos públicos, cada presentación es una nueva oportunidad para seguir profesionalizando al elenco, no solo desde lo artístico, sino también porque cada función es remunerada:
“A medida que El Rey León sigue creciendo función tras función, también se consolida algo que va más allá de la puesta en escena: el profesionalismo del grupo. El cuidado de los objetos, el maquillaje, la organización para entrar y salir, el respeto por el trabajo colectivo. Cada detalle habla de un equipo que se sostiene desde la responsabilidad y el compromiso. Fueron experiencias muy lindas las tres.”, reflexionó Sabrina Martínez Gandini, coordinadora del equipo.
Sabrina también agregó que el nivel de entrega fue percibido por quienes los recibieron, porque no solo llegaron felicitaciones, sino que los tres centros los invitaron a volver: “esa invitación tiene un valor enorme, porque reconoce el trabajo profesional de los y las artistas”, cerró Sabrina.



El arte, cuando se comparte, se multiplica. Y estas funciones nos recuerdan la importancia de lo que hacemos: creamos espacios donde la inclusión no es discurso sino práctica y donde cada encuentro deja huella.
